sábado, 19 de octubre de 2013

CARQUINYOLIS



Els carquinyolis són unes pastes seques i dolces. Són unes de les més tradicionals de les nostres terres, que s’elaboren bàsicament amb ametlla torrada, sencera i sense pelar, ous, sucre, farina i “l’ingredient” secret que té cada pastisser. A la massa que en resulta se li dóna una forma allargada, es forneja i es talla en trossos petits.

Són unes pastes molt energètiques i, per tant, convé consumir-los en quantitats moderades; però això es converteix en un avantatge si necessitem una font d’energia ràpida, com per exemple una caminada llarga, una excursió...

Les primeres receptes són de fa un segle i mig i són especialment famosos els de les localitats de Caldes de Montbuí i de l’Espluga de Francolí.

Però si canviem de país, ens podem trobar amb els cantuccini italians, que pràcticament són iguals els carquinyolis.

Els carquinyolis que coneixem actualment són una mica diferents dels primers, ja que antigament es feien amb les sobres del que hi havia a les cuines: pa, farina, i ingredients dolços que es poguessin tenir en aquell moment, així que novament ens trobem amb una recepta d’aprofitament.

Es poden menjar sols o bé acompanyats de llet, cafè, xocolata, vi dolç, ratafia, garnatxa i, com alguns de vosaltres ja haureu vist, també els podem trobar acompanyant la tradicional crema catalana.

S’han de conservar en un lloc fresc i sec dins d’un recipient hermètic; o bé recuperant les tradicionals caixes de llauna.





















MACARRONS AMB BECHAMEL AL FORN


 Mucho se ha escrito sobre el origen de la pasta italiana. La teoría más extendida es que fue Marco Polo quien la llevó a Italia desde China en 1295.
Esta teoría es errónea ya que la pasta ya se conocía en Italia siglos antes.

Del manual gastronómico de Apicio aprendemos, además, que los romanos ponían en algunas de sus recetas pasta troceada para que la comida fuera más compacta. Por otra parte, la cámara sepulcral de la famosa tumba etrusca de Cerveteri cerca de Roma, del siglo III A.C. llamada "de los relieves", lleva numerosas decoraciones que reproducen utensilios domésticos entre los cuales varios de ellos están destinados a cocinar, dar forma y cortar la pasta. Por lo tanto, la pasta fresca era usada y apreciada en Italia desde la época de los etruscos y de los romanos. Con el paso de los siglos, la pasta siguió apareciendo en las mesas de Italia con diferentes nombres. Por ejemplo, en el 1400 la pasta se llamaba "lasagna" y los fabricantes de pasta "lasagnare". En el 1800 cambiaron de nombre y se llamaron "vermicellai". Pero entre el 1400 y el 1800 entre "lasagne" y "vermicelli" nacieron los "fidelli", que eran hilos de pasta con forma cilíndrica. De este modo los fabricantes de pasta también se llamaron "fidellai".

Platina, un bibliotecario del Vaticano del siglo XII, dejó constancia de que en esa época los napolitanos y genoveses ya comían penne rigate (macarrones) con queso . Asimismo, el libro "Olla Cocinera" del siglo XIII cuenta que existía la costumbre de comer tiras de lasaña en caldos enriquecidos con carnes y verduras.

Gracias a la pasta, los tenedores pasaron a tener tres dientes, ya que los napolitanos solían comer los espagueti con las manos porque los tenedores tenían solo dos dientes y no servían para enrollarlos.

La primera elaboración de la pasta industrial, comenzó en Nápoles en 1830; hasta entonces la elaboración de pasta era manual y era realizada solo por las
mujeres.
















La primera evidencia certificada de fideos que se cocinan hirviendo es en Jerusalem Talmud, escrito en arameo en el siglo V D.C. La palabra utilizada para los fideos es itriyah. En las referencias árabes esta palabra se refiere a fideos secos comprados a un vendedor, en vez de los fideos caseros que serían frescos. Los fideos secos se podían transportar, mientras que los frescos había que comerlos inmediatamente. Más que probablemente, la pasta se introdujo durante la conquista árabe de Sicilia, donde fue llevada como una comida de primera necesidad seca. Es geógrafo árabe, Al Idrisi escribió que en Palermo se fabricaba un producto hecho a base de harina con forma de tiras, que entonces era colonia árabe. 

Se ha especulado que la palabra siciliana “maccaruni” que se traduce como “hecho una pasta a base de fuerza” es el origen de la palabra macarrones. En los métodos antiguos para hacer pasta, la fuerza que se aplicaba era amasar con los pies la masa, proceso que normalmente llevaba todo el día. Los platos de lasaña de la Sicilia antigua, de los que alguno se siguen comiendo hoy en día, incluían pasas y especias traídas por los invasores árabes, lo que es otra indicación de que los árabes introdujeron las pasta (de vuelta) en lo que es Italia hoy en día. 


 TONYINA A FORN AMB CEBA TENDRA I CRUMBLE DE PERES
















El Crumble es una receta dulce tradicional de Gran Bretaña que se puede degustar como postre o merienda y cuyo ingrediente principal es la fruta. La característica de esta elaboración es que se hornea o gratina cubriendo la fruta con una mezcla de harina, mantequilla y azúcar, formando unas migas, así se combina la textura tierna de las frutas horneadas y la textura crujiente de la costra que se forma sobre las frutas.

Cuentan que esta receta se ideó durante la Segunda Guerra Mundial a raíz de la necesidad de racionar los alimentos, la elaboración de tartas tradicionales precisaba de demasiado gasto de harina entre otros ingredientes, así que el crumble (que significa desmoronarse), esta simple mezcla de frutas, harina, manteca o mantequilla y azúcar, se convirtió en un postre económico y rico.

Tan rico que en la actualidad es muy habitual la elaboración de crumbles muy variados. Los más tradicionales son los que se elaboran con manzana, también los de ruibarbo, peras, ciruelas, zarzamora… suelen buscarse frutas algo ácidas, e incluso se elaboran crumbles con ingredientes salados para servir como entrante.

La cobertura crujiente del crumble también ha evolucionado, en la actualidad es muy habitual hacerla con galleta desmenuzada, con harina mezclada con cereales o frutos secos, con especias aromáticas como la canela o la vainilla… cada una de estas variantes, proporciona características especiales y con más matices para el paladar., in cluyendo divesa recetas saladas.

1 comentario:

  1. Buenísimos los carquiñolis... .
    Me alegro mucho de haberme decidido al fin a apuntarme a este curso y con este profesor genial donde los haya.!!!.

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